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13 dic 2010

CASA DE BRUJAS







LA LENTA MELODÍA DE LA CODEÍNA
La noche del 16 de noviembre de 2000, la policía de Houston encontró a DJ Screw muerto en el baño de su estudio de grabación. Tenía solo 30 años, y la autopsia concluyó que lo había matado una sobredosis de codeína mezclada con alcohol y marihuana. ¿Codeína? Screw, que en realidad se llamaba Robert Earl Davis Jr, era adicto a un jarabe para la tos que se vendía con receta y que mezclaba con hielo y zumos para disimular su desagradable sabor. Era la droga de moda en el circuito del hip-hop sureño en EE UU, pero a él se le fue la mano esa noche. El efecto opiáceo de aquel sirope, la ralentización de las voces y la ampliación de la percepción del espacio que producía, contribuyó al nacimiento del chopped and screwed, una modalidad oscura y extremadamente baja en revoluciones del rap que sobrevivió al malogrado Screw. Cumplida una década de su muerte, una de las tendencias musicales del año recupera ese sonido.
Salem, oOoOO, Balam Acab, Creep o White Ring empiezan a tener la agenda repleta de actuaciones para la temporada. Estas bandas, agrupadas en el género del witch house o drag, pese a que ellos reniegan de etiquetas, son la herencia de aquella música lenta, elástica y pegajosa que surgió de las calles de Houston. Esta vez las melodías son puramente electrónicas y contienen una descarada vocación de himno espiritual. Los grupos vienen del sur de EE UU, de la Costa Oeste y de Michigan, y abrazan con fervor la penumbra de un mundo gótico lleno de cruces, velas y rostros palidecidos. Una música eminentemente blanca y con un lejano parentesco con el hip-hop a través de sus vertientes más periféricas de Chicago y el sonido cassette.
Salem (ciudad donde se celebraron los juicios por brujería en el siglo XVII) es el estandarte de la nueva corriente. Sus tres integrantes se conocieron en el instituto de Traverse City (Michigan), y luego flirtearon con los márgenes. John Holland, líder de la banda, combinó durante un tiempo su trabajo de gasolinero con el de chapero. Un sobresueldo invertido durante años en el consumo de heroína; hasta que su enorme talento, afilado por su amiga Heather (también en la banda), le redimió con la música que empezó a producir en el sótano de casa. "Ofrecerte ese retrato de controversia y polémica sería muy fácil para mí. Lo que sucedió, sucedió. Nunca mentimos. Pero nos interesa más hablar de nuestra música", explica Jack Donoghue, encargado de los beats en la banda, desde Londres.
Y su música, su impresionante King Night, es un viaje sonoro al fin de la noche. Melodías de texturas rugosas que tienen más de pintura que de poema. Algo así como si My Bloody Valentine utilizaran sintetizadores y al walkman por el que sonaran se le estuvieran acabando las pilas. "Claro que hay una influencia de DJ Screw. Crecimos escuchando mucho screwed y rap. Pero hay muchas otras como african drumming, música clásica, india... Ahora estoy muy metido con Claude Debussy", sorprende Donoghue, que esa noche actúa en una iglesia con el resto de la banda. Una música que remite al frío y a la soledad de una audición a todo volumen con auriculares. "Pero a mí me gusta escuchar nuestra música cuando conduzco por los bosques de Michigan, cuando sólo puedes ver lo que iluminan los faros". Un territorio -el Medio Oeste- que ha contriubido a ese sonido: "Nadie te mira ahí. Eso es lo bueno. Permanecimos al margen del mercado". Lo extraño es que un sonido tan áspero, tan denso como aquel jarabe para la tos, haya triunfado hasta el punto de que Donoghue no recuerde qué actuaciones tiene dentro de tres días. "La gente responde a algo que está en el aire. Ya no lo ven como una música triste. Lo principal es que no somos cínicos. Lo que hacemos es honesto".
Robin Carolan, fundador del sello Tri Angle, donde editan sus discos gran parte de estas bandas, tiene su propia teoría: "La mayoría somos jóvenes [él tiene 24 años], y hace seis años el chopped and screwed tuvo su momento más comercial. Pero es una música que permite una reflexión profunda y conecta bien con esta época que vivimos, no precisamente dorada. La lentitud te proporciona una experiencia muy íntima". Carolan tampoco se siente a gusto con la etiqueta witch house: "Queremos hacer esto mucho tiempo, pero si abrazas un término como ése puede terminar siendo simplemente una moda y desaparecer". Algo que, le guste o no terminará sucediendo. Aunque antes les veamos este año en todos los festivales.
Daniel Verdú, El País, 28-11-2010

26 nov 2010

LOS MODERNOS



LA TRIBU HA MUERTO
"En los últimos años se ha vivido una enorme escisión dentro de las subculturas clásicas. En la era analógica éstas se estructuraban alrededor de la música. Hoy lo hacen alrededor de la estética. Al ser esa una estética facilitada por las marcas, las subculturas no buscan ninguna ruptura, no se definen en contraposición al sistema. Anulado el conflicto social, la única forma de diferenciarse de los demás es la estética. Incluso los que se definen como punkis visten ropa de marca".
Así explica Marta Belmonte, directora de la compañía de investigación de tendencias Entropía y profesora de coolhunting en el Istituto Europeo di Design (IED), la total destrucción de las barreras entre distintas subculturas juveniles, acaecida durante el advenimiento de la cultura digital y sus 15 megas de fama, la democratización de la moda y la conversión de la ideología en accesorio de temporada.
"Ya no hay perfiles definidos, todo se halla en constante transformación, por lo que quienes nos dedicamos a analizar estos aspectos de la sociedad prácticamente debemos abandonar la intención de teorizar y abandonarnos a la especulación. Se debe cambiar por completo el paradigma desde el que se narra el presente", apunta Mery Cuesta, crítica de arte, comisaria de exposiciones, dibujante de cómics y baterista.
El amplio abanico profesional de Cuesta entronca a la perfección con un universo juvenil en el que los góticos han sufrido una OPA hostil por parte de los fans emo de Crepúsculo, los skaters parecen fresas, Zara vende ropa rocker y hasta los punkis se han vuelto marquistas.
"No surge nada nuevo porque a nada se le da tiempo para desarrollarse", interviene Paolo Hewitt, escritor británico experto en subculturas y moda. "Existen muchísimos más medios de comunicación ahora y todos ellos están constantemente buscando algo nuevo de lo que hablar. A los chavales no les gusta verse reflejados en los periódicos, por lo que las subculturas, al menos para ellos, mueren en el momento en que son institucionalizadas por los medios. Al haber tanta prensa, se sacan a la luz pública movimientos que están en fase embrionaria y no se les permite desarrollarse. Así, sólo hay transformación o transfusión de elementos entre unos y otros, pero nunca se posibilita el surgimiento de algo realmente nuevo. En 1967 el movimiento northern soul se originó en un club de Manchester. Sólo lo conocían los que allí iban a bailar. Siete años más tarde, la BBC hizo un documental sobre la escena y la mató. Ya nadie quería ser parte de eso que salía en la tele".
Reducidos los campos de expresión a lo meramente estético, algo habitual en Asia, auténtico motor de tendencias globales sin fundamento cultural, las marcas de moda se convierten, en muchos casos, en los verdaderos ídolos. Olvídense de la tan cacareada teoría de que los futbolistas son las nuevas estrellas del rock. H&M es hoy la estrella definitiva. Y H&M cada seis meses debe vender algo diferente. Como apunta Jaume Vidiella, estilista y profesor del IED, "cada vez hay menos interés por la cultura. Así, siempre podrás vender un revival porque siempre habrá alguien que aún no se lo ha puesto".
La desaparición de las fronteras entre diferentes tribus urbanas, que ya no se definen en contraposición unas de otras, sino que se miran para copiarse los estilismos, ha llevado a un desmantelamiento de las barreras tradicionales entre la moda juvenil, con el componente rebelde que se le atribuía, y la moda a secas, con el componente gregario que siempre conlleva.
"Las masas se infiltran en estas subculturas a través de la versión diluida que las marcas les ofrezcan", comenta Belmonte. Así, por ejemplo, podrán todos vestir abrigos de aires victorianos a lo steampunk, pero sin llegar al punto de ponerse las gafas de aviador de principios del siglo XX que son parte vital del uniforme.
Al mezclar estos elementos patrocinados por las firmas con otras aproximaciones a diferentes subculturas que puedan coexistir en el momento, se acaba creando otro mestizaje meramente estético. El crossover estacional promocionado por el mundo de la moda es, de alguna manera, la última afrenta al concepto tradicional, combativo y monolítico de la subcultura juvenil. "Ahora, las subculturas parecen alegrarse de ser tenidas en consideración por las grandes marcas y los grandes medios", señala Belmonte. Para Vidiella toda esta paradoja arrancó en la década de los noventa cuando "Prada, Gucci o Marc Jacobs buscaron renovar el universo del lujo mediante el sexo, drogas y rock and roll. Entonces llegan las jóvenes gamberras y millonarias, como Paris Hilton o Kate Moss, y las marcas de lujo se popularizan entre los más jóvenes. El resultado es que una señora de 50 años puede vestir la misma prenda de inspiración rockera creada por Marc Jacobs que su hija".
Esta invasión del universo juvenil por parte de unos padres empecinados en no crecer y unas madres que visten como adolescentes desbocadas conduce a un sálvese quien pueda en pos de una identidad individual. Una que no pueda ser absorbida por el complejo de Peter Pan de los progenitores, ni tampoco por el dogmatismo underground de unos hermanos mayores siempre dispuestos a pontificar sobre la pureza de las subculturas.
La única manera de ser diferente al padre es correr más rápido. "La porción del underground que ha tomado los círculos de poder es inmovilista e insiste en imponer sus viejos referentes", recuerda Mery Cuesta. "Básicamente gente que nació en los sesenta. Las siguientes generaciones han crecido con la predisposición a absorber los cambios".
Los híbridos imposibles
Esto es lo que ocurre cuando miembros de las tribus abandonan sus postulados éticos clásicos para abrazar elementos estéticos de estilos ajenos.
'Hipster-bakala-reggaetonero'. "Muchas de las subculturas del Reino Unido tienen su raíz en el acercamiento del público blanco a la estética y a las músicas de las culturas inmigrantes, especialmente la caribeña y la cultura negra de EEUU", recuerda Paolo Hewitt. Así, el gran flujo de inmigrantes llegados desde Sudamérica a este país ha desembocado finalmente en un abrazo más cultural que turístico de su estética y su música. Además, la aceptación por parte de la gente más fina y moderna de que, en muchos aspectos, el extrarradio les puede dar un par de lecciones de cómo pasárselo bien ha desembocado en esta mezcla de elementos hipster (pitillos) con tradiciones bakala (chándal o anorak) y ritmos de cruce como el reggaeton o la electrocumbia. Como los hippies españoles, que en los setenta escuchaban a Víctor Jara y vestían ponchos, pero sin posicionamiento político y con más drogas.
'Skate-punk-emo-pijo-rapero-hipster'. Mientras viejos skaters se retiran de los half pipes con los huesos maltrechos y cambian el patinete por la moto para recoger al niño del cole, las nuevas generaciones van, poco a poco, abandonando los aires hardcore yanquis de su ética y estética para abrazar distintos elementos hip-hop. Por motivos funcionales se descarta el pantalón cagado: hipsters, hay más modelos skinny jeans para escoger, emo, el corte de pelo, pijos, marcas como Vans o DC Shoes llegan a la zona alta y traen de vuelta a niños bien, y punkis, está en los genes de una subcultura que sí ha sabido mantener cierta fidelidad a sus sonidos.
'Rapero-golfero-blingbling'. A mediados de la pasada década, una sesión de fotos que mostraba a la banda Outkast vestidos de golfistas finiquitaba la era carcelaria, iniciando una época en que los raperos lucían trajes de Louis Vuitton y se sentaban en primera fila en los desfiles de moda. Estrellas del género, como P. Daddy, fundaban marcas de moda cuyos preceptos mezclaban hip-hop con osadas aproximaciones a la alta costura. Incluso Marc Ecko, paradigma rapero, anunciaba sin complejos su intención de convertirse en el nuevo Ralph Lauren. El resultado es un estilo de nuevo rico, pero con alma de barrio, como cantaba J.Lo, en el que el Gran Gatsby, en vez de escuchar jazz, invita a Jay Z a actuar en sus fiestas. Y hay un presidente negro en la Casa Blanca.
'Rocker-pin up-burlesque-pichicateado'. Después de un par de años de tímidos intentos por la recuperación de la estética de los cincuenta, que si unas Ray-Ban Clubmaster por aquí, una cazadora college por allá, el revival de aquella década ha llegado por fin y sin complejos a los escaparates de Zara. Eso sí, como apunta Mery Cuesta, con ciertos matices: "cuando se recupera una subcultura, como podría ser el caso actual de los rockers, se hace mediante los elementos que son recuperables. Ya no vale una recreación demasiado Memphis del tema, porque ir a Memphis ya no es mitológico, es algo que casi todo el mundo puede hacer. Así, se debe sazonar con elementos tomados de la cultura motard, del burlesque, del custom...".

SER 'HIPSTER' EN ESPAÑA
Un moderno español es alguien que ha copiado algo a alguien que a su vez lo copió a otra persona, pero dos años antes aproximadamente" (Joaquín Reyes).
"Nos vestíamos con ropa de verdad, no como putos mecánicos, que era el uniforme oficial de las bandas de la movida. Cada vez que bajábamos a Madrid nos partíamos el culo con lo que llevaban. '¿Dónde habéis comprado eso?', preguntaban. Putos pringaos. Un ex colega fue a la cárcel por narcotráfico. Al salir, decidió que lo de la droga era peligroso: se iba a dedicar a importar ropa moderna de contrabando". Así resume Jorge Ilegal, un tipo al que jamás nadie pudo acusar de seguir moda alguna, cómo de frustrante podía ser tratar de adherirse a la estética de cualquier movimiento juvenil en la España posfranquista.
A pesar de que hoy puede resultar harto complejo diferenciar un moderno londinense de uno argentino, sigue existiendo una idiosincrasia local que ejerce de filtro. Ésta puede manifestarse en la nomenclatura de las cosas (floggers, hipsters, bobos…), en el éxito o fracaso de algunas tendencias (el ruralismo estético a rebufo de Fleet Foxes no cuajó aquí, del mismo modo que el punk poético y yonqui de Pete Doherty jamás despegó en EE UU) e incluso en el modo en que uno vive su propia modernidad (en Francia es seria y analítica, en EEUU está más ligada a las posibilidades de proyección profesional, y en España es infantil, irónica y resabiada). "Aquí no cuaja nada que no tenga que ver con los ochenta y la movida. Las nuevas generaciones vuelven a esa cultura una y otra vez", apunta la ilustradora y dj Silvia Prada. Entre matar al padre y acostarse con la propia madre, nuestra modernidad escogió lo segundo. Y ahí estamos, 30 años después, con Alaska en portada.
El gafapasta, cada vez más presente aquí, es el intento de dotar de conocimiento académico al moderno y de imponer al resto sus gustos como si de verdades universales se tratara. Ha terminado en caricatura. Su reinado arranca con el logro de convencer a la masa de las bondades de Lars Von Trier o Björk, pero empieza a ser cuestionado con el advenimiento de la doctrina hooligan: "No lo entiendo, es una mierda".
"Barba o bigote, cortes de pelo imposibles, American Apparel, skinny jeans, tabaco de liar y parecer todos gays". Estos son, según Silvia Prada, algunos de los elementos globales que han cuajado aquí. "En España se lleva más el sentirse miembro de un grupo que el individualismo. Ahora en Nueva York hay mucho rollo dandi. Aquí no creo que cuaje, ya que en EEUU los hipsters, al menos, muchos de ellos, tienen oficio y beneficio", sentencia el fotógrafo Icanteachyouhowtodoit.
"El humor chanante ha conectado con los modernos porque están acostumbrados a que les gusten cosas que no terminan de entender", apunta Joaquín Reyes, que ha apelado a la broma cultureta y a la nostalgia ochentona desde parámetros ibéricos. Un cóctel genial de surrealismo patrio, metafísica rural y sociología pop. El éxito de su propuesta corre paralela al éxito de bandas como Los Punsetes o Klaus & Kinsky, y a la recuperación del español como idioma oficial del indie patrio.
Xavi Sancho, El País, 26-11-2010
Rur

4 sept 2010

CRÓNICA SINTÉTICA





Ahora, un poco de cotilleo sobre el mundillo de la música electrónica.
Emepezamos con una nueva posible reunión. La formación original de 808 State (Simpson, Massey y Price), la que grabó Newbuild en 1988, su álbum de puro y duro acid house, parece ser que va a volver a la vida. Primero se fue Simpson, que montó el proyecto A Guy Called Gerald tras abandonar el grupo en 1989. Luego fue el turno de Price, que abandonó el barco en 1991 para dedicarse a trabajar en solitario. Mientras tanto Massey mantuvo la llama encendida gracias a la ayuda de Barker y Partington, que entraron en la formación en 1989. Prometen tour con viejos temas y nuevas canciones. Hasta que no lo vea, no acabaré de creérmelo.
The Black Dog han vuelto a publicar. El disco salió en mayo (perdonen el retraso, pero la puesta al día está siendo demasiado larga), se titula Music For Real Airports y lo han grabado para Soma. Es un proyecto multimedia cocinado junto a los artistas interactivos Human, construido a partir de las más de 200 horas de grabación realizadas por el trío británico en sus continuas visitas a los aeropuertos. Avisos de vuelos, motores en marcha, murmullos de gente... mezclados con beats y breaks, dándole al disco un aire entre planeador y ambiental. Lo han presentado en varias galerías de arte.
Los frutos de otra cacareada resurrección están a punto de llegar. En este mes está previsto que salga el disco en directo de Yazoo, Reconnected Live, que dará fé sonora de la gira que dieron por Europa y Estados Unidos en 2008. De volver a trabajar juntos en estudio nadie ha dicho nada de nada. Alison Moyet se va de estrella invitada en la gira de Jools Holland por UK que dura hasta noviembre, y está trabajando en nuevo lp sin fecha de edición de tono electrónico. Mientras tanto parece ser que Vince Clarke está preparando lo nuevo de Erasure.
Brian Eno saca nuevo disco el dos de noviembre, para los americanos, y el 15 para los europeos, en el mítico sello Warp. Small Craft On A Milk Sea es el primero en solitario desde 2005, y tiene como colaboradores principales al guitarrista Leo Abrahams y al programador John Hopkins. Son 15 temas, y algunos de ellos fueron desechados por Peter Jackson para la banda sonora de su película The Lovely Bones. Lo único que ha trascendido de este lanzamiento es la portada.
Y por último, otra estrella warpiana, Tom Jenkinson alias Squarepusher, saca nuevo material en formato largo el 18 de octubre (un día más tarde en los USA). Tras leer sus declaraciones sobre el proyecto Shobaleader One (el disco se llama Squarepusher Presents Shobaleader One: d'Demonstrator), el tema tiene toda la pinta de ser un montaje artístico para estirar el chicle de su creatividad. Ahora le da al funk futurista, eso sí versión Squarepusher, que poco tiene que ver con la variante convencional del término.
Hasta aquí las últimas noticias del Bleep Deluxe.

3 sept 2010

DE CABO A RABO



Los ingleses se inventaron aquello de las bandas homenaje (esas que calcaban lo que sus ídolos hacían encima de un escenario, y que se mueven en un mercado paralelo que funciona bastante bien). Y también se sacaron de la manga aquello de tocar en directo, canción tras canción en orden riguroso, albums históricos enteros (en realidad estos bolos se dividen en dos partes, en la primera se toca del tirón el disco de marras, y en la segunda se hace una selección de grandes éxitos, así se completa un set más o menos digno en duración).
Todo esto viene a cuento por los conciertos de Peter Hook (octubre) y Primal Scream (noviembre) en nuestro país, para presentar, respectivamente, Unknown Pleasures y Screamadelica completitos. Pero esto no es una moda puntual, que yo sepa se viene haciendo desde 2002 (si mi memoria no me falla). En noviembre de ese año, The Cure tocó del tirón en Berlin tres de sus discos más oscuros, a saber, Pornography, Disintegration y Bloodflowers (se registró en dvd con el nombre de Trilogy para disfrute de todos sus fans). En septiembre de 2003, Suede actuó cinco noches seguidas en el ICA londinense, donde repasó sus cinco lps de estudio en orden cronológico (cada noche uno diferente), más las caras b y rarezas del momento. En 2007, OMD, con la formación clásica de cuarteto, salió de gira entre mayo y junio para interpretar su disco más famoso, Architecture & Morality (también se plasmó en dvd el concierto de Londres para disfrute de todo el personal). Y ya saltamos a 2009, el año en que Saint Etienne celebró los 18 años (curioso cumpleaños, el más original de todos) de Foxbase Alpha tocándolo al completo en una gira anglobarcelonesa. Ese mismo año, Hugh Cornwell (The Stranglers) rizó el rizo y se fue de gira tocando dos, en vez de uno: Rattus Norvegicus y Hooverdam. Y llega 2010, y la cosa ya se convierte en una plaga. En mayo fue el turno de The Charlatans, que celebró el vigésimo aniversario de la salida de Some Friendly con cuatro conciertos (Glasgow, Blackpool, Barcelona y Londres) donde repasaron íntegramente su contenido. Y a partir de ahí, cuatro giras, cuatro, se ponen (o pondrán) en marcha: la de Peter Hook's The Light (empezó el 18 de mayo en Manchester, fecha del trigésimo aniversario de la muerte de Ian Curtis), la de los Primal Scream, la del treinta aniversario de Penthouse And Pavement de Heaven 17 y la de los 30 años de Signing Off, lo mejor que ha hecho nunca UB40.
Seguro que me dejo alguna más, pero es digno de elogio ver como los músicos británicos se reinventan para alargar una carrera que a cierta edad está más que agotada. Viven tanto lo que es la industria de la música pop, que saben perfectamente como sacar jugo a cualquiera de las posibilidades que ésta pone a disposición del artista. Siempre será mucho mejor que ver a un dinosaurio cantando, encerrado en un casino de Las Vegas.
Rur

31 ago 2010

LOS ÚLTIMOS DE LA FILA





Tengo la impresión que todo lo que viene de las islas británicas está cortado por el mismo patrón. Suena impoluto, es fácil de asimilar, luce bonito de ver... pero carece de lo más elemental que se le puede pedir a un producto pop: no hay ni rastro de emoción alguna. Desde Editors o Franz Ferdinand nada me ha dejado con la boca abierta. Y curiosamente, desde la "conservadora" Norteamérica, nos llegan ciertos intentos de reivindicar aquello del factor sorpresa en este 2010. Gracias a un blog llamado The Last Dancer (para nuestra desgracia ya no existe, y alguien ha gaseado la mayoría de sus links de descarga, lo que me ha privado de descubrir más gemas), he conocido el debut discográfico en plan álbum de tres nuevos grupos: Veil Veil Vanish, Foxes In Fiction y The Delta Mirror.
VVV son un quinteto de San Francisco. Lo suyo es la reivindicación por enésima vez de aquello etiquetado como after punk. A mí me suenan mucho más a The Cure que al resto de sus coetáneos. No son nada originales, pero lo que hacen lo hacen muy bien. Sonido arrebatador gracias al productor Atom (Yeah Yeah Yeahs, Maximo Park), bonita portada y un sello con experiencia en el rollo gótico, Metropolis. Change In The Neon Light se llama su puesta de largo.
Mucho más interesante me resulta Foxes In Fiction. Detrás de este proyecto unipersonal está Warren Hildebrand, canadiense de Ontario, que desde su apartamento nos da una buena dosis de indietrónica de la buena, esa que es delicada y melancólica, pop y experimental, evocadora y contagiosa a la vez, en una cantidad generosa para nuestros oídos, sedientos de estímulos inteligentes a estas alturas de la película. Graban para Moodgadget, y se lanzan al vacío con Swung From The Branches (la portada es fiel reflejo de lo que hay dentro).
The Delta Mirror están en medio de los dos anteriores. Ni oscuros, ni electrónicos, pero inversamente proporcionales, beben de ambas fuentes para parir algo parecido a un shoegazing tristón de primeros de siglo. Son un trío, vienen de Los Angeles, graban para Lefse Records y se estrenan con Machines That Listen. Otro ejemplo más de que los americanos son más europeos que los propios europeos cuando se lo proponen, y que son capaces de darnos lo mejor y lo peor que te puedas imaginar (en este caso, lo mejor, y con creces).
Está visto que se aburre quien quiere, los caminos del pop son inescrutables.
Rur

19 ago 2010

SYNTH BRITANNIA 2010





La escena sintética ochentera inglesa se pone otra vez en marcha. Y lo hace a lo grande, nada de festivales corales de segunda división por provincias. Giras inglesas (la del grupo de Liverpool es europea) de calado para este otoño-invierno para tres de las bandas más importantes de ese movimiento post-punk que reivindicó el sintetizador.
Los primeros en desembarcar serán OMD. El 20 de septiembre saldrá su nuevo álbum de estudio, History Of Modern (Blue Noise - 100% Records), el primero desde 1986 con la banda al completo (Cooper, Holmes, Humphreys y McCluskey). Produce Mike Crossey (Arctic Monkeys y Keane) y dieña la portada el incombustible Peter Saville. Del 16 de octubre al 25 de noviembre (21 bolos) saldrán a presentarlo por Shanghai, Gran Bretaña y parte de la Europa continental. Visto lo visto (y oído), no estamos ante lo que no pudo ser después de Dazzle Ships. Como me dijo alguien, se han olvidado de hacer buenas canciones. Y eso es lo principal para poder mantenerse.
Lo de Heaven 17 es más alimenticio. Tour inglés de 8 citas (del 22 de noviembre al 1 de diciembre) para celebrar la publicación de la edición superlujosa por parte de EMI para este otoño de Penthouse And Pavement (1981). Interpretarán todos los temas del disco y un gran bis a golpe de los éxitos del trío de Sheffield (ya sólo quean dos) e incluirán un montaje visual especial que han hecho varios artistas y diseñadores gráficos para cada tema. Pinta bien porque no se arriesgan a enseñarnos qué hacen ahora.
Y por último, The Human League presentará su nuevo disco, el primero para Wall Of Sound, en una serie de 16 conciertos (del 29 de noviembre al 18 de diciembre) por su país. La publicación está prevista entre septiembre y noviembre, y corre el rumor que está producido por ex miembros de All Seeing I. Poco más ha trascendido de su vuelta al ruedo discográfico. Mientras tanto, la gran novedad es que ya tienen web oficial, http://www.thehumanleague.co.uk/. Nada que opinar porque nada más se sabe, pero Secrets (2001) estuvo a muy gran nivel, así que sólo queda esperar que mantenga el mismo nivel.
Ejercicios de nostalgia para la vuelta al cole.
Rur